Los desiertos carecen de agua, que es el símbolo universal de la emoción. Por eso, soñar con un desierto representa un estado de extrema sequía emocional.
Vagar por un desierto sugiere que te sientes completamente aislado, sin inspiración o privado de apoyo emocional. También puede representar una necesaria „búsqueda de visión”: un viaje difícil pero purificador en el que despojas de distracciones para encontrar tu verdadero yo.