Las ventanas son nuestros portales al mundo exterior. Determinan cómo vemos la realidad y cuánto de nosotros mismos dejamos que los demás vean.
Mirar por una ventana clara indica esperanza, una perspectiva positiva y el deseo de nuevas oportunidades. Una ventana sucia o rota sugiere que tu percepción de una situación está distorsionada o que has sufrido una desilusión repentina.