Las cascadas son espectáculos impresionantes de poder y gravedad. En los sueños, representan una fuerza imparable de emoción o cambio.
Ponerse bajo una cascada significa una profunda purificación emocional o espiritual: lavar lo viejo para dar paso a lo nuevo. Caer por una cascada, en cambio, apunta a una aterradora pérdida de control ante una situación que cambia rápidamente.