Como las lágrimas, la lluvia está profundamente vinculada a la tristeza y al desahogo emocional, pero también es esencial para el crecimiento y la vida.
Una lluvia sombría e interminable suele apuntar a sentimientos de depresión o tristeza persistente. Sin embargo, un refrescante chubasco primaveral significa que estás limpiando el pasado y preparándote para un período de crecimiento personal.