La orilla es un espacio liminal. Es donde la tierra firme de la racionalidad se encuentra con las profundas y turbulentas aguas de la emoción.
Caminar por una playa soleada indica un sano equilibrio entre tu mente lógica y tus necesidades emocionales. Una playa tormentosa con olas enormes sugiere que tus emociones inconscientes amenazan con erosionar tu estabilidad racional.