Soñar con el fin del mundo es grandioso y aterrador. Casi siempre ocurre durante grandes transiciones vitales, en las que tu mundo anterior termina literalmente para dar paso a uno nuevo.
Graduarse, jubilarse, divorciarse o mudarse a un nuevo país puede desencadenar sueños apocalípticos. No es una predicción del futuro, sino un reflejo del vuelco total de tu realidad actual.